Así se pierden los campeonatos

Hace algunos años, previo a la llegada de Gareca, era común que apenas arribar el rival de turno hablara muy bien de la selección peruana. Excesivamente bien. Pocas veces con sustento real y muchas entre una fábula acerca de los “grandísimos jugadores peruanos” (de antaño), que no ganaron más allá de 2 copas America; y alguna que otra loa por ciertos jugadores que de alguna manera competían en ligas extranjeras. Esto se daba principalmente por rivales como Argentina y Uruguay, lo que le otorgaba un cierto caché al comentario por venir de donde viene.

Lo que seguía a estos acontecimientos era una derrota. ¿Pero cómo es posible? se preguntaría la gente. Si nos acaban de decir que tenemos el mejor equipo, ¿porqué hemos perdido? En la realidad del momento, que es la que importa en el fútbol, en la cancha el mejor generalmente era el rival. Quizá el equipo peruano, local y con el pecho inflado de bulos, se había dejado estar. Se había emborrachado de prensa. Esta embriaguez también se ha dado recientemente cuando se ha perdido frente a rivales, en el papel, de menor nivel; resultando en un papelones, que muchos han intentado minimizar. No ha sido lo mismo en el comando técnico, y eso se ha visto luego.

Hoy, otra vez la prensa quiere vender el alcohol del poderío deportivo. Ciertos medios han hecho echo de lo publicado por Olé de Argentina, para decir que Binacional es un equipo al que Gallardo, técnico de River Plate debe temer. Nada más lejos de la verdad y solo una muestra de ese analfabetismo que cunde en estos tiempos. Analfabetismo funcional que no comprende lo que lee y menos expresa lo que quiere. Olé ha dicho lo que se ha visto: “Binacional, modesto, fue mucho menos versátil, muy ingenuo tácticamente en algunos pasajes, pero sacó ventaja por su punto más fuerte: la altura. Esperó a que Sao Paulo se quedara sin piernas y decidió contragolpearlo”.

Tal cual. Binacional, limitado, solo ha recurrido a su mejor aliado para obtener un resultado ventajoso. Llevar al rival a competir a tu barrio, con tus condiciones, y aprovecharse de que ningún equipo, incluso los de la Liga 1, podrá disponer de un tiempo adecuado para prepararse físicamente y rendir a un buen nivel en la altura. Dado por sentado esta, todavía veraz, realidad, solo les queda sentarse a esperar y salir a la cancha a por los 3 puntos de local.

Contrastado con el rendimiento del otro equipo peruano que ha competido de local, el brebaje de la prensa, seguro que atrae a ese deseo de éxito deportivo que, generalmente, solo se queda en eso, en el nivel de las ideas, que son gratis y abundantes. Ojalá que quienes comandan este equipo, y sobretodo los jugadores, no tomen el licor de la prensa y se pongan a trabajar sus partidos de visita para competir y demostrar para qué están.

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