Estoy muy a gusto solo, no quiero que nadie me toque los cojones

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Esto lo dice Adrián Beovides de 13 años, cuya rutina después del instituto es comer, agarrar el tractor y ponerse a trabajar en el campo, para después ir con su perro a traer las vacas.

Para este adolescente no hay tiempo de ocio, por lo que no juega nada, no por obligación, si no por voluntad propia. Su vida gira en torno al trabajo y trabajo. La historia no sorprendería si no se tratase del único adolescente o niño, para los otros, en Yernes y Tameza, un municipio de Asturias.

Vea el reportaje en la secta.

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cuando sea grande quiero ser como él

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#3

Solo le falta montar un nodo completo de Bitcoin.

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