Los despidos no siempre son por la amenaza del software

Muchas veces he oído repetir frases similares a aquella de Marc Adreessen respecto a que el software se está comiendo el mundo; en particular cuando se trata de empresas en línea que compiten con negocios con puntos de venta física, o los denominados de ladrillos y mortero (“brick and mortar” para los huérfanos del idioma). Un caso reciente es el de Kroger, que acaba de despedir a cerca de 1000 empleados de su plantilla. Kroger es la cadena de supermercados más grande de Estados Unidos, un equivalente a Mercadona o Vivanda.

Los despidos han venido después de unos resultados que no han llegado. Y es que después de un año 2017 malísimo para la empresa, la cadena se había embarcado en un proyecto para renovar o reformar sus tiendas e invertir en tecnología, incluyendo mecanismos para analizar datos de clientes; sin embargo, los resultados esperados en cuanto a beneficios no se han dado hasta el momento.

Por esto, además de los despidos, Kroger ha decidido volver a sus raíces, retroceder en sus planes tecnológicos y enfocarse en el cliente, lo que ha sido tomado muy bien por los accionistas. En su búsqueda por incorporar un número amplio de iniciativas de tecnología y comercialización en los últimos años para competir con otros comercios de alimentación, ha distraído a la empresa de lo que sabía hacer mejor: vender comestibles. Estos proyectos han sido vistos como fuera de lugar y distracciones para la empresa. Lo que enseña que los resultados no siempre son por la amenaza del comercio electrónico o el software, sino por las malas decisiones de la dirección, queriendo ser y hacer lo que otros.

https://www.kroger.com

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