Principales diferencias entre Yape y PLIN

En Perú dos productos se disputan el territorio de los pagos móviles instantáneos, este tipo de aplicación que permite pagar de manera muy sencilla gracias al uso, con éxito, de los códigos QR. Sin embargo, aunque Yape y PLIN tienen la misma función, existen diferencias esenciales que son de interés cuando uno se plantea utilizarlas, bien para pagar o para recibir un pago.

Como cualquier producto digital que involucra la transferencia de valor monetario, existen 3 puntos esenciales que se deben gestionar para que el cliente tenga una experiencia adecuada. El primero es la afiliación que significa cómo una persona, o potencial cliente, empieza a utilizar el producto o servicio, haciéndose finalmente cliente. El segundo aspecto es de qué manera se presenta el producto o servicio digital, cómo y desde dónde se utiliza. Finalmente, el tercer aspecto se refiere a cómo se gestiona el ciclo de vida del efectivo desde el punto de vista del cliente. Es decir la interacción e integración del mundo físico con el digital. En este sentido podemos ver que tanto PLIN como Yape tienen enfoques distintos.

Afiliación de clientes

La primera diferencia entre PLIN y Yape es cómo y quienes pueden afiliarse a estos productos. En el caso de Yape, a día de hoy, setiembre del 2022, cualquier persona puede afiliarse al producto. No es un requisito ser cliente del Banco de Crédito (BCP), basta contar con un documento de identidad (incluyendo permiso temporal de permanencia), descargar la aplicación e introducir sus datos personales.
Por otro lado, PLIN puede ser utilizado por todos los clientes de cualquiera de los bancos o cajas afiliadas siguientes: Interbank, BBVA, Scotiabank, Banbif, Caja Arequipa, Caja Municipal de Ica, y Caja Sullana. Es decir, para afiliarse a PLIN, un requisito es ser cliente de alguna de las estas entidades financieras.
En cualquiera de los casos, un requisito universal es que el cliente debe contar con un número de teléfono móvil. Este número es el que se utilizará como identificador de la “cuenta” digital. En el caso de Yape, el cliente debe especificarlo al momento de darse de alta en la aplicación móvil. En el caso de PLIN, el cliente debe vincular una cuenta de ahorros a un este número telefónico. Si tiene cuentas es más de una entidad, solo puede vincular una de ellas, la que quiera desde la aplicación móvil de su banco o caja.

Cómo se utiliza

La segunda diferencia entre Yape y PLIN es la manera en la que se presentan al cliente. Es decir cómo se utilizan. Yape se presenta directamente como un producto digital en forma de aplicación móvil y allí se efectúa todo el ciclo de uso del producto, desde la afiliación. Por otro lado, PLIN es un tanto más flexible en este aspecto pues tiene diferentes presentaciones. Cada institución financiera elige cómo quiere presentarla a sus clientes. Por ejemplo, Interbank es la excepción a la regla y la presenta como una aplicación móvil denominada Tunki, que es un análogo a Yape y tenía como objetivo el ser una billetera digital. Mientras que BBVA la presenta como una función adicional de su aplicación de banca móvil, previamente denominada Lukita. Otras entidades financieras también integran PLIN directamente como una función adicional de sus aplicaciones de banca móvil. Recuerde entonces, que no existe una aplicación PLIN que deba descargar de la tienda de aplicaciones de la marca de teléfono móvil que utiliza.

Ciclo del efectivo

La otra gran diferencia entre Yape y PLIN es cómo se gestiona el ciclo del efectivo. Al ser productos que representan valor monetario en forma digital, naturalmente, tienen que estar vinculados y ofrecer canales para el ingreso y salida del dinero en efectivo. Este aspecto, aparentemente simple, es una de las claves para el éxito o fracaso de un producto digital de este tipo. En el mercado existen muchos otros productos orientados a pagos digitales, que en términos de tecnología no son muy complicados de montar. Sin embargo, el no considerar la forma en que sus clientes van a ingresar y retirar efectivo, lo que comúnmente se conoce como recarga, es un factor que está siendo un dolor de cabeza para los otros competidores una vez que llegan a un tamaño importante en transacciones y clientes. No en vano observamos que las tiendas de barrio cada vez se parecen más a una agencia bancaria que a una tienda tradicional.

Yape prefiere el circuito cerrado digital y permite solo algunas puertas de salida a través de los canales que ofrece el BCP a sus clientes. El cliente de Yape no puede ingresar dinero en efectivo directamente a la aplicación móvil, debe esperar a recibir una transferencia o “yapeo” de otros que ya están en el sistema y cuentan con saldo. Sin embargo, si es un cliente del BCP y ha vinculado su cuenta de ahorros, podrá utilizar esos fondos para transferencias con Yape. En el caso inverso, retirar efectivo es posible a través de los cajeros y agentes que el BCP tiene distribuidos a nivel nacional. La operación se inicia desde la aplicación al generar un código de envío el que se debe utilizar al momento de solicitar el desembolso en alguno de estos canales.

PLIN, por su parte, no necesita de todo eso pues no es una cuenta bancaria digital o un producto independiente. Simplemente hace las veces de pasarela de pago. No necesita ofrecer medios para el ingreso de dinero, ni tampoco para retirarlo. El cliente que desea contar con fondos en PLIN, para poder pagar, solo debe ingresar esos fondos a la cuenta de ahorros vinculada para poder usarlos con la aplicación. De la misma manera, para retirar los fondos que ha recibido como pagos debe acudir a los canales de su banco o institución financiera y utilizar su tarjeta de débito para el desembolso del efectivo. PLIN no tiene cuentas, tarjetas virtuales o códigos de usuario. En este sentido, cuando una persona se plantea utilizar PLIN para recibir pagos y trabaja con más de una entidad financiera afiliada debe también considerar a cuál de ellas conviene vincular la aplicación. Aquí los aspectos importantes son los canales que ofrezca para el retiro de efectivo en la localidad donde vive o tiene su negocio y las eventuales comisiones por uso de los mismos.

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