Registran La Mona Lisa en blockchain


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El pasado 12 de abril 2018 en el marco de un pronunciamiento a la prensa sobre política fiscal internacional el Fondo Monetario Internacional (FMI) expresó que

considera que el blockchain, la tecnología que subyace a las criptomonedas, podrían ayudar a asegurar la autenticidad de la información presentada. Además, el análisis de los datos históricos de transacciones aduaneras puede permitir a las administraciones tributarias discriminar de forma más efectiva entre declaraciones de alto y bajo riesgo y asignar sus recursos para evitar la evasión de manera más eficiente.

Es uno de estos casos de uso los que llevaron a VerisArt a proponer una idea de negocio revolucionaria: utilizar la “blockchain” como un registro de autenticidad de obras de arte a fin de incrementar la confianza. Razón por la cual ha tenido bastante acogida en la prensa y redes sociales, porque, claro, teóricamente resuelve el problema de las falsificaciones, que es un dolor de cabeza en el negocio del arte pues son procesos costosos que toman años y ocasionan pérdidas millonarias.

Es así como el día de ayer 11 de junio 2018 esta plataforma ha confirmado el certificado de autenticidad de una obra de arte de más popular: La mona lisa, o La Gioconda. En el registro menciona su fecha de creación, 1506, y también la información del autor que la ha registrado: la clave pública 022F311C0224B56B195CE2843E2D19FBD4F5D8951F810CF78DCA5FFD8484F7AF1F que pertenece a Terence Edén. Hasta aquí todo bien. Esperen. Todo mal, pues ¡siempre he creído, y constatado en Louvre, que esta obra ha sido creada por el buen Leonardo Da Vinci!

Independiente de que este registro se haya hecho en la red de Bitcoin, empleando Script y el espacio de datos para registrar un hash que estaría vinculado a un conjunto de obras de arte, de manera similar a la que se utiliza para marcas de tiempo o registro de cualquier objeto digital; este caso muestra una vez más las limitaciones de “blockchain”. Y es que, muy a pesar de todos los argumentos a favor de sus pregoneros, existen consideraciones técnicas a las que no escapa ninguna solución tecnológica, como hemos comentado en diferentes ocasiones.

Es el propio Terence quien comenta alguna de ellas. Aunque la solución de VerisArt a primera vista, para el ojo no entrenado, parece interesante esta no soluciona el hecho de que esta obra física se haya transferido del propietario a un tercero. En este caso del Louvre a Terence, y si, siguiendo con la espiral argumentativa ya conocida, se determinase que exista una entidad que verifique que ese cambio de propietario se haya dado realmente, no sería descentralizado y estaríamos en el mismo escenario actual donde ese rol lo juegan las casas de subasta como Sothebys. Terence cuenta más sobre este episodio cuyo gatillo ha sido el oír a tanto pregonero en la conferencia CogX. Hasta pronto amigo pregonero de la red.